Cómo atar las alpargatas y llevarlas de la forma más actual

Cómo atar las alpargatas y llevarlas de la forma más actual

Las alpargatas llevan décadas apareciendo cada vez que empieza el buen tiempo. Suela de esparto, tejidos ligeros y ese aire mediterráneo que nunca pierde fuerza cuando llegan los días largos.

Pero como pasa con casi todo en moda, incluso los zapatos más clásicos cambian ligeramente con el tiempo. No en el diseño, sino en los pequeños detalles que marcan cómo se llevan.

Y uno de esos detalles está en las cintas.

En 2026 las alpargatas siguen teniendo ese espíritu natural de siempre, pero la forma de atarlas se ha vuelto parte del gesto de estilo. No se trata solo de sujetar el zapato, sino de cómo se colocan las cintas alrededor del tobillo y la pierna.

Por qué las alpargatas siguen siendo un clásico de la moda

Hay zapatos que aparecen una temporada y desaparecen a la siguiente. Y luego están las alpargatas.

Cada año, cuando el clima empieza a suavizarse y los armarios cambian de ritmo, vuelven a aparecer con la misma naturalidad de siempre. No necesitan reinventarse demasiado: la suela de esparto, los tejidos ligeros y las cintas alrededor del tobillo siguen funcionando exactamente igual que hace años.

Quizá por eso se han convertido en uno de esos zapatos que sobreviven a las tendencias. Tienen algo atemporal, algo que mezcla comodidad con ese punto despreocupado que encaja perfectamente con la estética del verano.

Y aunque cada temporada trae pequeños cambios, en colores, alturas o formas de llevarlas, la esencia sigue siendo la misma.

Formas de atar las alpargatas que se llevan en 2026

Las alpargatas tienen algo curioso: un gesto tan simple como cómo se atan las cintas puede cambiar completamente el zapato. No es solo una cuestión práctica. Es una forma de llevarlas.

La forma más clásica sigue siendo la que rodea el tobillo con suavidad. Las cintas se cruzan ligeramente y se atan en la parte trasera o en un lateral. Es la manera más reconocible de llevar alpargatas y la que mantiene intacto ese aire mediterráneo que las ha convertido en un icono del verano.

Otra opción que se ve cada vez más es cruzar las cintas antes de rodear el tobillo. El efecto es un poco más marcado: las tiras se ven más, el zapato gana presencia y la parte del tobillo se convierte en un pequeño punto de atención.

También están quienes prefieren una lazada más relajada. Las cintas se atan sin demasiada tensión, dejando que caigan con naturalidad alrededor del tobillo. El resultado es más espontáneo, más fácil, casi como si el zapato se hubiera colocado solo.

Tres formas distintas de atarlas, tres maneras de llevar exactamente el mismo par de alpargatas.

Un pequeño gesto en la alpargata que estiliza el look

Después de ver las distintas formas de atar las alpargatas, queda claro que no es solo una cuestión práctica. Las cintas no están ahí únicamente para sujetar el zapato: también forman parte de su carácter.

Dependiendo de cómo se crucen, de lo ajustadas que se lleven o de dónde se ate la lazada, el resultado puede verse más clásico, más relajado o con un punto más marcado. Y lo curioso es que el cambio es mínimo. El zapato es exactamente el mismo, pero la forma de llevarlo cambia.

Por eso las alpargatas siguen funcionando temporada tras temporada. No necesitan reinventarse demasiado. Basta con mantenerlas limpias, cuidar la suela de esparto y atar las cintas de la forma que mejor encaje con el momento.

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